Águilas volvió a engalanarse para la fiesta

Águilas volvió a engalanarse para la fiesta
La ciudad se llenó de color con el primer desfile del Carnaval, con el que las peñas cautivaron a unas 10.000 personas

 

Águilas volvió a vestirse este domingo de fiesta, pues sus calles se llenaron de color y alegría con el primer desfile del Carnaval. Un evento que sorprendió a unos 10.000 asistentes, que no quisieron perderse los motivos que han hecho que la ciudad cuente con una fiesta de carácter internacional. De hecho, en las calles no cabía un alfiler. Turistas, vecinos, grupos de amigos, familias…Todos disfrutaron del primer desfile, que duró cerca de tres horas y media.

 

El cortejo arrancó desde la avenida Juan Carlos I, llegó hasta la gasolinera, cruzó toda la calle Carlos III y culminó frente al Ícaro. El ambiente empezó a caldearse sobre las seis menos cuarto de la tarde con el ritmo de un grupo de batucada que dejó atónitos a los asistentes. La primera formación que montó la gorda fue el Ballet Oficial de la Federación de Peñas, cuyas bailarinas no dejaron de mover el esqueleto al son de la música.

 

La nota elegante de la tarde la protagonizó la Musa, Ana María Molina, de la peña Ipanema. Lució un vestido corto marrón con tintes dorados y muchas plumas. Sobre todo, una cola llena de plumas. Y una vez más demostró que es la reina de las fiestas por su elegancia, porque muchos la contemplaron ensimismados.

 

Las niñas infantiles de la peña Sinergia fueron las que le precedieron, ataviadas con vestidos morados. El punto simpático lo pusieron las niñas de Azabache, de entre cinco y siete años. Con trajes rojos de cortesanas, estas pequeñas no dejaron de bailar durante el recorrido con una coreografía de las que prometen. Además, los personajes infantiles mostraron unos trajes conseguidos y coloridos que gustaron al público.

 

Doña Cuaresma 2016, Inmaculada Lorenzo, lució el mismo traje que vistió el pasado sábado en la batalla. Iba de fantasía, de reina de corazones. La fiesta ya se había adueñado de la ciudad y llegó el momento en que los adultos arrancaron las risas entre el público, haciendo uso de la ironía y la crítica. Los Amantes del Chichi se vistieron este año de Epi y Blas. Y en su carroza, que fue una de las que más llamó la atención, iba subido el monstruo de las galletas.

 

La alegría continuó con Las Yayas, vestidas de simpáticas abuelas con el carro de la compra. Todas ellas bailaron al ritmo de Resistiré, del Dúo Dinámico. Y la peña 2004, formada por personas de la tercera edad, lució una fantasía magenta que llenó de color la avenida. Además, La Chaveta hizo una crítica a los casos de corrupción en la política. Sus carnavaleros, muy trajeados, mostraban un maletín cerrado, aparentemente, lleno de dinero. Y se leía: «Rita».

 

La cosa no quedó ahí, pues el grupo No Lo Sé parodió a Rafaela Carrá e hizo una dura crítica «a la época en la que en España hubo una ley que a los gays no nos permitía donar sangre», dijo uno de sus miembros. Les siguió La Clanka, quienes pedían entre risas la independencia de Águilas. Y El Tangay sorprendió este año vestidos de alemanes y alemanas que bebían y bebían cerveza.

 

La fiesta siguió con Don Carnal, Javier Molina, que reinaba en una carroza en la que quedaba patente que él era el Dios León. Y la Mussona, Walter Ramón Íñiguez, continuó metiendo miedo a la gente. Los asistentes no se movieron de sus sillas durante todo el cortejo y en las calles que desembocaban en las avenidas por donde estaban los carnavaleros no cabía un alfiler. Porque Águilas es fiesta. Y un Carnaval Internacional que deja sorprendido a quien lo presencie. Por eso, la fiesta continúa.

 

Fuente Laverdad.es